Guía útil sobre el mantenimiento del césped

El césped es un área vegetal que exige mucho mantenimiento todo el año, y especialmente durante la primavera y el verano. Para reducir las necesidades de mantenimiento podemos crear un césped de bajo mantenimiento, eligiendo especies de lento crecimiento, más resistentes y que requieran menos siegas, e incluso, podemos recurrir a especies cespitosas como el trébol enano, que ni siquiera precisa recortes.

Ya te hemos hablado sobre la siembra del césped en la guía sobre el césped, hoy hablaremos sobre las tareas de mantenimiento. Además si necesitas presupuesto para que te mantengamos el césped contacta con nosotros..

Las labores de mantenimiento que exige un césped son: Siega, Riego, Escarificado, Aireado, Rulado, Enarenado, Resiembra, Perfilado, Abonado, Control de hierbas adventicias y Solución a plagas y enfermedades. Puedes encontrar información sobre cada una de ellas en las siguientes secciones:

Siega del césped

La siega se realiza para mantener el césped a una altura atractiva y cómoda para el uso que demos al césped.

Las especies que forman el césped necesitan adaptarse a la siega para emitir nuevos brotes y tallos que permitan regenerar constantemente la cubierta vegetal. Para que el césped se adapte a la siega debemos segar con regularidad y fijando una misma altura de corte cada vez. Para facilitarnos el trabajo, en el mercado podemos encontrar una amplia gama de cortacésped.

Frecuencia de siega: La frecuencia con que debemos segar nuestro césped depende de las especies que lo forman, del clima, de la cantidad de riego y de la altura de corte.

Si las especies son de rápido crecimiento, reciben mucho riego y además nos gusta recortarlo mucho, deberemos segarlo con mucha frecuencia. Por el contrario, hay especies que crecen lentamente, necesitan menos riego y no admiten recortes muy fuertes, por lo que podremos espaciar más las siegas.

Como orientación general, podemos indicar la siguiente frecuencia de siega:

  • Verano: Una siega por semana
  • Primavera y otoño: Varias siegas al mes
  • Invierno: Una siega al mes

Altura de corte: La altura de corte depende del tipo de césped, de las especies cespitosas que formen el césped y del gusto de cada uno.

Las especies cespitosas más ornamentales suelen requerir recortes más fuertes, mientras que algunas especies cespitosas más rústicas no admiten cortes a muy baja altura.

Generalmente, cuanto más bajo se recorte un césped, más ornamental resulta, pero al mismo tiempo, será menos resistente, precisará más riegos, más siegas, más abono y más mantenimiento en general.

Como orientación general sobre altura de corte:

  • Césped familiar o césped rústico: Puede segarse a una altura de 5cm.
  • Césped ornamental: Puede segarse a 1-3 cm de altura.

Riego del césped

El césped tiene grandes exigencias de agua y necesita ser regado cuando la lluvia no cubre sus necesidades, algo que ocurre durante muchos meses del año en los climas secos y en zonas de climas húmedos. Si se desea reducir el consumo de agua de riego del césped podemos crear un césped resistente a la sequía.

Para el riego del césped es totalmente recomendable que utilicemos sistemas de riego automático, los cuales nos permiten regar en los mejores momentos del día o de la noche, fijar la cantidad justa de agua y distribuir el riego de forma homogénea para evitar calvas o crecimiento irregular del césped. A todo esto hay que unir la comodidad y autonomía de poder programar las horas y días de riego, así como la cantidad de agua por riego.

La cantidad de agua de riego que necesita un césped depende del clima y de la resistencia a la sequía de las especies cespitosas que forman el césped. Por otra parte, si contamos con un suelo de textura arenosa será muy permeable y deberemos hacer riegos menos intensos (no más de 3-5 l/m2) y más frecuentes que si contamos con un suelo de textura arcillosa, que tendrá mayor capacidad de retención de agua.

Como orientación general sobre riego:

  • Invierno: Sólo riegos de apoyo o mantenimiento cada 20-25 días si la lluvia no es suficiente o el césped muestra signos de sequía.
  • Primavera: Riego día sí, día no, interrumpiendo si hay lluvias.
  • Verano: Riego diario.
  • Otoño: Riego 2 veces por semana, interrumpiendo si hay lluvias.

Normas para un riego eficiente del césped

  • Aplicar riegos lo más profundos y espaciados que admita el tipo de suelo. De esta forma favorecemos el desarrollo de raíces en profundidad, haciendo al césped más resistente a la sequía y al pisoteo.
  • Regar el césped a horas de baja evaporación. Las primeras horas de la mañana, últimas horas de la tarde o incluso la noche, siempre que no haya riesgo de heladas, son los mejores momentos para regar el césped y en general, el jardín.

Escarificado del césped

El escarificado del césped consiste en rasgar superficialmente el suelo para eliminar el fieltro o capa impermeable de restos vegetales que se genera habitualmente en el césped, perjudicando su crecimiento.

El fieltro impide la aireación del suelo, provoca encharcamientos, disminuye el crecimiento de las raíces del césped y puede causarle infecciones por hongos. Sin embargo, el fieltro puede proteger al césped de fríos y heladas durante el invierno.

¿Cómo realizar el escarificado?

Antes de escarificar, debemos segar el césped a baja altura, unos 2 cm. Una vez tenemos el césped bien segado, el escarificado se puede realizar con un rastrillo manual o alquilando una máquina escarificadora.

Con el rastrillo debemos arañar con fuerza la superficie de la tierra hasta romper el fieltro. Con la máquina escarificadora, un rodillo con varias cuchillas rasgará la superficie del suelo destrozando el fieltro. Al realizar el escarificado se suelen romper bastantes raíces del césped pero se regenerarán en varias semanas.

Finalmente retiraremos todos los restos del escarificado, que pueden ser usados para la fabricación de compost.

¿Cuándo realizar el escarificado?

Según el tipo de suelo y las especies cespitosas que constituyan el césped, se formará más o menos fieltro en el suelo, pero como norma general, debemos realizar uno o dos escarificados al año, a partir del momento en el que el fieltro adquiere un espesor superior a 5mm.

Si sólo necesitamos realizar un escarificado anual, la mejor época para hacerlo es primavera. Si necesitamos realizar un segundo escarificado, lo realizaremos a principios de otoño, para permitir que el césped se recupere antes del inicio del frío invernal.

Aireado del césped

El aireado del césped consiste en agujerear el suelo rompiendo compactaciones superficiales y creando poros gruesos que aseguren la ventilación del suelo. Para que el aireado sea eficaz se deben crear al menos 400 agujeros/m2.

¿Cómo realizar el aireado?

El aireado se realiza pinchando el suelo con herramientas o maquinaria adecuada como:

  • Horca de mano con 4-6 púas. Recorremos el césped pinchando el suelo a intervalos regulares. Las púas irán formando agujeros sobre el suelo del césped. Es una herramienta lenta que sólo nos sirve para un césped de tamaño pequeño.
  • Horca de mano con púas huecas. Recorremos el césped pinchando el suelo a intervalos regulares. Las púas irán extrayendo taquitos o tapones de tierra de unos 10cm. Es una herramienta lenta, pero más efectivo que las horcas de púas normales.
  • Rulo de púas. Recorremos el césped rodando por el suelo un rulo con pinchos soldados que de forma bastante rápida, agujerearán el suelo del césped. Esta herramienta además de económica, resulta eficaz para el aireado de céspedes de tamaño medio y grande.
  • Máquina aireadora. Se trata de grandes máquinas profesionales que extraen taquitos o bocados de tierra por todo el suelo del césped de forma rápida, fácil y cómoda.

¿Cuándo realizar el aireado?

El aireado del césped debe realizarse al menos una vez al año, preferiblemente en primavera. Los suelos de textura arcillosa, suelos compactados, requieren varios aireados cada año. Podemos realizar el resto de aireados desde primavera hasta principios de otoño.

Para un buen resultado, la tierra debe estar en estado de tempero, es decir, ni muy húmeda, ni muy seca.

Rulado del césped

El rulado del césped consiste en pisar la superficie de césped para unir las semillas o raíces del césped a la tierra.

¿Cómo realizar el rulado?

Pasaremos un rulo por toda la superficie del césped.

¿Cuándo realizar el rulado?

Se trata de una labor de mantenimiento opcional adecuada para los siguientes casos:

  • Tras la siembra o resiembra. Podemos pasar el rulo tras la siembra o resiembra del césped para favorecer la germinación de las semillas.
  • Céspedes de mucho pisoteo y desgaste. Cuando la superficie del césped presenta un aspecto irregular, un rulado hará que las raíces se agarren mejor a la tierra.

Recebo o Enarenado del césped

El recebo o enarenado del césped consiste en realizar aportaciones regulares de arena (entre 1-8 l/m2) para mejorar la aireación y compactación del suelo del césped reduciendo la formación de fieltro.

¿Cómo realizar el recebo?

Debemos utilizar arena de cuarzo lavada, de 0-2mm de granulación y de pH neutro. La distribución de arena debe ser uniforme, por lo que existe maquinaria especial para enarenar o recebar un césped.

¿Cuándo realizar el recebo?

Es mejor realizar varios enarenados al año aportando poca arena que una sola aportación anual con gran cantidad de arena. En todo caso, conviene realizar un enarenado después del escarificado y el aireado, rellenando con arena los agujeros generados en el suelo.

Resiembra y regeneración del césped

La resiembra y regeneración del césped consisten en sembrar de nuevo zonas de césped seco, con calvas o con manchas amarillentas.

¿Cómo realizar la resiembra?

En primer lugar eliminaremos la hierba deteriorada y removeremos la tierra con una azada manual o un motocultor para airearla, aportándola compost, mantillo o estiércol bien descompuesto. Seguidamente sembraremos las semillas (unos 35gr/m2) o colocaremos el tepe y regaremos diariamente hasta que las semillas germinen o hasta que el tepe se haya establecido al suelo (entre 1-3 semanas).

¿Cuándo realizar la resiembra?

Conviene realizar operaciones de resiembra de forma periódica cuando el césped presenta zonas de baja densidad, así como espacios deteriorados que dan mal aspecto. Aunque se deben evitar períodos de mucho frío o mucho calor.

Perfilado del césped

El perfilado del césped consiste en recortar los bordes del césped para mantener bien definidos los límites del área de césped. Es una labor de mantenimiento opcional, que se realiza con fines estéticos.

¿Cómo realizar el perfilado?

Podemos marcar con una cuerda los bordes del césped. Después, realizaros el recorte de la hierba que se salga de los límites utilizando alguna de las siguientes herramientas o máquinas:

  • Pala de jardinero o palín. Se trata de una pala que permite realizar manualmente cortes limpios y precisos perfilando bien todos los límites del césped. Es adecuada para un césped pequeño.
  • Desbrozadora de hilo. Perfila bien los bordes y los límites con paredes pero los límites que dan a macizos o zonas de rocalla resultan más complicados con una desbrozadora de hilo.
  • Máquina perfiladora o bordeadora. Ofrece gran calidad de corte y mucha rapidez, por lo que es adecuada para grandes superficies de césped.

¿Cuándo realizar el perfilado?

Los bordes y límites con paredes deben perfilarse después de cada siega. Los límites que dan a macizos o zonas de rocalla se pueden perfilar entre 2-4 veces al año.

Abonado del césped

El césped es un gran consumidor de nutrientes debido a que está sometido a siegas y pisoteo constantes que obligan a que las plantas deban regenerarse constantemente emitiendo nuevos tallos, nuevas hojas y nuevas raíces.

Podemos reducir las necesidades de nutrientes del césped sembrando un césped de bajo mantenimiento, formado por especies de crecimiento lento que permitan siegas menos frecuentes y recortes menos fuertes. Además, si entre las especies cespitosas del césped incluimos a Trifolium repens (Trébol enano), especie leguminosa fijadora de nitrógeno, aseguraremos un aporte natural de nitrógeno al suelo, de gran utilidad para el césped.

De forma general, el césped exige varios abonados anuales que le aporten una nutrición equilibrada compuesta principalmente por:

  • Nitrógeno. El nitrógeno favorece el crecimiento de hojas y tallos, así como la coloración. Es un elemento que se retiene mal en todos los suelos y es fácilmente arrastrado por el agua de la lluvia o el riego. Sin embargo, el césped necesita una gran cantidad de nitrógeno para su crecimiento, principalmente en primavera y verano.
  • Fósforo. El fósforo favorece el enraizamiento y el establecimiento del césped. Es un elementos que se retiene peor en los suelos arenosos.
  • Potasio. El potasio interviene en la fotosíntesis favoreciendo la acumulación de reservas de agua y nutrientes, así como la resistencia del césped al pisoteo, al frío, a la sequía y a las enfermedades. El césped necesita más potasio en otoño e invierno.
  • Magnesio. El magnesio influye en la coloración de las hojas.
  • Azufre. El azufre intensifica el color verde del césped y aumenta su resistencia a enfermedades.

¿Cómo realizar el abonado?

Podemos abonar el césped con fertilizantes químicos o con abonos orgánicos. Si optamos por los abonos orgánicos la naturaleza saldrá ganando pero además disfrutaremos de un jardín más sano y el mantenimiento del césped nos resultará más económico.

En primer lugar segaremos el césped. También podemos aprovechar para realizar el escarificado y el aireado. Dos días después de la siega, aplicaremos compost repartiéndolo de manera uniforme a lo largo de todo el césped. Existen carritos especiales con ruedas que ayudan a distribuir el compost de forma regular y homogénea.

Como complemento a los abonados de primavera, verano u otoño, podemos realizar abonados regulares después de cada siega esparciendo sobre el césped los restos de siega secos y bien triturados.

¿Cuándo realizar el abonado?

Debemos realizar al menos un abonado a principios de primavera. Si el césped es exigente en nutrientes se hará un segundo abonado en otoño e incluso un tercer abonado a principios de verano.

Para los abonados de primavera y verano utilizaremos un compost rico en nitrógeno que estimule su crecimiento y densidad. El abonado de otoño debe realizarse con un compost rico en potasio y pobre en nitrógeno, que hará al césped más resistente frente al invierno.

Control de malas hierbas en el césped

Las malas hierbas o hierbas adventicias son especies rústicas que nacen de forma espontánea y que debido a su gran rusticidad, tienden a extenderse compitiendo con las plantas del jardín.

En el césped, las hierbas adventicias sin control compiten con las especies cespitosas por el agua, los nutrientes, la luz y el espacio, además de dar un aspecto descuidado y poco estético. Sin embargo, las hierbas adventicias controladas aportan biodiversidad al césped haciéndole más resistente a las enfermedades.

Por lo tanto, en el césped es necesario mantener bajo control la expansión de las hierbas adventicias, pero no hace falta intentar eliminarlas por completo arrasando el jardín con herbicidas peligrosos para nuestras mascotas, así como perjudiciales para el suelo del jardín y para la naturaleza.

La mayoría de hierbas adventicias son plantas muy conocidas y populares: Amapola, Trébol, Jaramago, Verdolaga, Acedera, Senecio, Cenizo, Diente de león, Llantén, Poa, Grama, Pata de gallina, etc.

¿Cómo controlar las malas hierbas?

Para mantener bajo control la expansión de las hierbas adventicias debemos actuar para frenar su desarrollo:

  • Crear y mantener un césped fuerte y resistente: Si contamos con un césped formado por especies cespitosas bien adaptadas al suelo y al clima del jardín, y además no lo sometemos a siegas muy fuertes que lo debiliten, el césped no permitirá una gran expansión de otras hierbas adventicias.
  • Mantener un equilibrio constante entre el césped y las hierbas adventicias: Para ello vigilaremos el desarrollo de las hierbas adventicias en el césped arrancando de raíz todas las que veamos que crecen o se extienden demasiado. Podemos arrancarlas con la mano o con una azada. Prestaremos especial atención durante la primavera y el verano.

Plagas y enfermedades del césped

Las plagas y enfermedades afectan a un césped débil y la solución pasa por fortalecer el césped:

  • Atención al abonado y nutrición del césped. Muchas veces aportamos más nutrientes de los necesarios, provocando enfermedades en el césped. El exceso de nitrógeno es especialmente problemático y favorece la aparición de enfermedades como Pythium rhizoctonia, Thypula, Fusarium o Antracnosis entre otras.
    También la escasez de nutrientes puede generar enfermedades en el césped, sin embargo, es más habitual y peligrosa la nutrición excesiva.
  • Mantener un suelo aireado y permeable. Con un suelo cuidado impedimos encharcamientos y enfermedades de hongos en las raíces. Además, permitimos un mayor desarrollo radicular del césped haciéndole más resistente al frío, a la sequía y al pisoteo, evitando ataques de parásitos.
  • Utilizar especies cespitosas resistentes al clima y al suelo del jardín. Si el césped está formado por especies resistentes se mantendrá sano.